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27-06-2016 / Diego Fernández Querejazu

“Somos más confiables y este año vamos a duplicar las operaciones”

 El CEO de Terminal Puerto Rosario visualiza un futuro alentador para la actividad portuaria. Con el cambio de escenario nacional, las perspectivas son de crecimiento. En 2016 pasarán por el puerto local el doble de contenedores que el año pasado. Inversiones, previsibilidad y estabilidad laboral, las claves. Integración a la agenda social y cultural ciudadana, y consolidación empresaria, los desafíos.

Gustavo Capeletti
gcapeletti@miradorprovincial.com

En la charla con Mirador Provincial en las últimas horas hábiles del jueves previo a al feriado independentista, Diego Fernández Querejazu confiesa que pasará trabajando los días no laborables que se avecinan, y resume así el espíritu que reina en el Terminal Puerto de Rosario en los días que corren.
Para la cabeza visible del emprendimiento empresario que comparten Vicentin y Ultramar no hay secretos, el éxito se apoya ineludiblemente el trabajo: “Es tan simplista decirlo como trivial entenderlo”, asegura.
Luego de un 2015 que no duda en calificar como muy “duro, complicado, de cambio para TPR, para la actividad, para la industria”, el presente ejercicio muestra signos de una recuperación geométrica de la dinámica portuaria.
Sostenida especialmente por la actividad de contenedores que se verá duplicada en los balances finales de 2016, la realidad de TPR se refleja en el semblante del gerente general del puerto multipropósito de aguas profundas situado más al norte del río Paraná.
El momento de repunte que experimentan industrias y comercios relacionados con operaciones de exportaciones e importaciones tiene su correlato directo en los puertos, y más aún en TPR, que luego de trajinar casi por el desierto operativo está viendo como los clientes regresan y se multiplican las cargas.
Fernández Querejazu pone en valor el recorrido iniciado en 2012, cuando asumió la conducción del terminal y el aprendizaje y cambio global de paradigma que tuvo que darse en todos los estamentos de la empresa para que la oportunidad que se presenta a la vista pueda ser aprovechada en un ciento por ciento.
En estos casi cuatro años, la sociedad empresaria lleva invertidos cerca de 35 millones de dólares en maquinaria e infraestructura. Y este año se incorporará un scanner de 3 millones de dólares que adecuará la operatoria con contenedores a la nueva normativa aduanera vigente. Pero el desafío no pasa solo por mejorar el rendimiento en términos comerciales o funcionales. TPR anhela integrarse al quehacer institucional de Rosario, y darle a la ciudad y su gente motivos de sobra para que vuelva a sentirse orgullosa de su puerto.
—¿Cuál es el análisis de situación que hace de este primer semestre de 2016?
—Estamos terminando el primer semestre que ha sido muy movido para el terminal. Empezamos el año con varias novedades y diferentes actividades, y la verdad es que la actividad que más nos ha hecho trabajar y que ha tenido más cambios es la de contenedores. El año pasado tuvimos el inicio de un servicio nuevo, quincenal de la naviera Hamburg Sud, ya teníamos un servicio de otra empresa trabajando en TPR, pero el Hamburg Sud se volvió semanal en el mes de diciembre y cuadruplicó la oferta: duplicó la frecuencia de los buques y duplicó la frecuencia. También en diciembre inició su servicio primera quincenal y que hoy ya es semanal la marítima Maersk, que en la línea marítima más grande del mundo, y también en este año tuvimos la novedad que Mediterranean Shipping Company que venía cada diez u once días a TPR empezó a venir con un servicio semanal. O sea que hoy en día tenemos a Hamburg Sud, Maersk y MSC operando con servicios semanales cada una en TPR, que es un poco la dinámica necesaria para poder hacer desarrollo de cargas de forma sustentable y eso nos ha traído mucho trabajo y a la vez mucha presión desde el punto de los rendimientos y de la capacidad de absorber volumen.
—Esto significa el crecimiento del número de operaciones...
—El año pasado operamos volumen en el orden de los 35.000 teus, que es la unidad de medida del movimiento de contenedores en el año, y este año vamos a estar en el doble de esa marca cerca de los 70.000 teus, siempre dependiendo de cómo andemos en la parte final del año donde hay una caída normal por la estacionalidad de algunas cargas. Pero de la mano de este desarrollo el terminal se ha venido preparando para esto con inversiones en infraestructura, equipamiento y tecnología, así que en ésa actividad en particular venimos muy bien, creciendo mucho, recibiendo la confianza de los clientes que están confiando en el puerto y se está viniendo para acá. Contamos hoy con varios clientes nuevos, cargas que no existían en el mercado que se empezaron a desarrollar, y también cargas que estaban dentro del hinterland de Rosario que es básicamente el cordón de Rosario-Córdoba- Mendoza hacia el norte, que estaban operando con puertos de Buenos Aires y que ahora se están viniendo para acá. Estamos muy contentos con eso, sin perder de vista que la problemática de TPR hoy pasa por mantener el estándar y seguirlo mejorando, ser capaces de ir resolviendo las necesidades de capacidad para ofrecer igual o mejor servicio de calidad a mayor volúmenes de actividad.
—¿Con qué inversiones se acompaña ese crecimiento?
—Toda esta realidad nos ha puesto en situación de realizar inversiones de peso, en primer lugar hace un año y medio incorporamos la segunda grúa móvil que son las que se usan para las operaciones con los buques. Hoy tenemos dos grúas de ese tipo, de 500 toneladas de peso cada una y de un costo estimativo de los 7 millones de dólares. Son grúas de 100 toneladas de capacidad, de alto rendimiento. Asimismo, para operar los contenedores en el patio de TPR teníamos 4 equipos, vamos a llegar a un número de siete en agosto, incorporamos dos adicionales y viene el séptimo en agosto y seguramente alguno más en la medida en que se siga con este crecimiento sostenido. Estamos haciendo las primeras inversiones grandes en infraestructura. Más allá del mantenimiento normal estamos desarrollando infraestructura nueva en el terminal para generar más capacidad: estamos ampliando todo el terminal de contenedores, la plazoleta fiscal, adaptándonos en el proceso a la nueva normativa que están vigentes. Las nuevas administraciones han subido las exigencias, lo cual es bueno y lo compartimos, pero es un esfuerzo adicional que hay que hacer. Básicamente lo que nos están pidiendo es subir los estándares de control, de seguridad y de calidad de forma de trabajar. Así que en este proceso de crecimiento estamos además adaptándonos a exigencias nuevas que de por sí es un desafío.
—¿Los benefició el nuevo escenario nacional?
—El nuevo escenario nacional no está ofreciendo nuevas oportunidades. Había algunas restricciones existentes de las que siempre nos ocupamos de reclamar porque no eran eficientes y aparecían como muy restrictivas para el ejercicio del comercio argentino, que afectaban no solo a Rosario sino que también a mucha gente.
Por ejemplo, la resolución 1.108 de 2013 de la Dirección de Vías Navegables que prohibía que las cargas de exportación argentinas trasborden en puertos uruguayos, el caso de los contenedores en el puerto de Montevideo. Había en el orden de los 150.000 teus de carga de exportación argentina que trasbordaban en el puerto de Montevideo y que se tuvieron que ir a los puertos brasileros. Está claro que el comercio exterior argentino no se benefició con esa normativa, pero fue derogada a principios de este año y con esa derogación creció la actividad de contenedores.
—¿O sea que el panorama hacia adelante es prometedor?
—Visualizamos que hay ciertas cosas que están normalizando y eso a nosotros como prestadores de servicios al comercio exterior nos impacta positivamente. También avizoramos que hay desarrollos en la actividad que van a ir viniendo con el tiempo, la inercia de la industria en bastante grande, yo creo que hay muchos cambios que están haciendo cuyos efectos de van a ver meses en adelante. La verdad es que vemos el futuro como muchas expectativas y optimismo.

Fortalezas
—¿Cuáles destacaría como los puntos fundamentales del despegue de TPR?
—Es resultado de muchos factores. Sin que el orden signifique cual es más o menos importante, los puntos principales es que hoy en día TPR está ofreciendo un servicio de alta calidad y confiabilidad que eran cosas que el puerto de Rosario en el pasado nunca tuvo. Alta calidad significa que estamos haciendo las cosas bien, siempre se pueden hacer mejor, pero la verdad es que estamos haciendo las cosas como hay que hacerlas. Y segundo, la confiabilidad está relacionada a que hoy somos un terminal previsible, los clientes vienen a TPR y saben lo que van a recibir en términos de servicio y saben que no van a haber grandes sorpresas.
—Parece una obviedad, pero ser previsible parece ser un activo de oro en TPR.
—Así es y trabajamos muy duro para lograrlo y para mantenerlo como constante. Vale decir que cuando hablo de previsibilidad estoy hablando de estabilidad laboral desde el punto de vista de nuestras relaciones laborales con los trabajadores y con el gremio. Creo que todos entendimos finalmente que la estabilidad laboral es consecuencia de trabajar y nada más que eso, me parece hasta simplista decirlo pero no es trivial entenderlo.
Tanto es así que en 2015, durante la negociación paritaria con nuestro sindicato, tomamos la decisión en conjunto de firmar un acuerdo de paz social con vigencia hasta finales de 2017. Un acuerdo que tiene compromisos mutuos que hemos venido cumpliendo y que nos ha permitido trabajar en paz y dar previsibilidad a los clientes. Hoy en día TPR se alejó de los conflictos gremiales que por mucho tiempo fueron un flagelo para la actividad. Conflictos gremiales que siempre están vinculados a las dos partes, creo que es importante decirlo. Cuando hay problemas generalmente cada uno tiene su cuota parte, y cuando hay soluciones también cada parte tiene su aporte y su responsabilidad. Entonces hoy es un activo que tiene TPR que los trabajadores han entendido, que la empresa entendió y que los clientes los están viendo y que creo que se ha vuelto una ventaja competitiva porque no es lo que se en los otros terminales.
—¿Pudieron recuperar cargas emblemáticas que el puerto de Rosario había perdido como la de fruta del NOA?
—Estamos en camino, falta mucho, pero hemos tenido varios hitos importantes. La fruta es una tarea pendiente que el puerto de Rosario siempre tuvo, fue una carga que se desarrolló en sus orígenes en Rosario y por problemáticas propias del puerto se fue a otros puertos. Y después de mucho trabajar e invertir empezamos a hacer operaciones con frutas este año con clientes importantes, productores principalmente de Tucumán. Limones de exportación que salen al mundo, entre otros puertos, por TPR. Así que esa carga que es emblemática la tenemos de regreso, de a poco pero ya empezamos, es un hito relevante para nosotros. Y junto con eso muchas otras cargas. Gran parte del azúcar crudo que se produce en Tucumán y en el norte que se exporta está saliendo por TPR; tenemos muchas legumbres que vienen del norte; productos mineros. En definitiva, ese foco que hablamos en oportunidades anteriores lo hemos profundizado y se está haciendo realidad.

Integración urbana
—En el desafío de integrar el puerto con la ciudad, ¿en qué etapa está?
—La integración puerto-ciudad es una materia que no está en el lugar que debería estar, no digo que sea una materia pendiente porque hay un proceso de integración natural que se está dando desde el momento en que el puerto dejó de ser un problema para la ciudad. Hoy el puerto no es un problema, es uno de los principales empleadores de la ciudad, TPR en particular es uno de los principales generadores de trabajo en la ciudad y eso ya implica que estamos integrados en la vida de ciudad sin estar en la agenda de los problemas sino como una actividad comercial que se realiza de forma positiva
El próximo desafío que tenemos es el de participar más y más activamente de la agenda social de Rosario. Es algo que queremos hacer y de hecho se lo hemos planteado a la intendenta Mónica Fein, que entre otras cosas queremos que la maratón de Rosario pase por el puerto, que el puerto rosarino acompañe las actividades sociales y culturales de la ciudad, y estamos pensando en realizar una agenda de trabajo en conjunto para poder avanzar en forma organizada y en conjunto con la ciudad . Es un trabajo que lentamente estamos iniciando y que formalmente ya se los hemos planteado a las autoridades municipales

General Motors, Gerdau y más
Diego Fernández Querejazu explica ante la consulta sobre las cargas de mayor volumen que “cada unidad de negocios tenemos una carga principal. En la unidad de negocios de contenedores es muy variada. Es una actividad muy diversificada, pero si tengo que destacar algo es el inicio de operaciones con fruta que hace tiempo veníamos persiguiendo y se consiguió empezar, y el comienzo de operaciones en forma regular y concentrada en TPR de importación de autopartes. General Motors tiene un proyecto muy grande que se está desarrollando en General Alvear, el Proyecto Fénix que hace poco vino el presidente (Mauricio) Macri a inaugurar. Se trata de la planta de producción del Chevrolet Cruze que ahora se produce en esa planta, y toda la importación de partes y piezas, de insumos para ese vehículo está entrando por el TPR. Automotoras cordobesas también ya están trabajando con nosotros. La verdad es que la lista es larga de cosas nuevas que estamos viendo en el puerto de Rosario y eso es muy bueno”.
Agrega que TPR cuenta con una terminal de líquidos donde se hacen exportaciones de aceites vegetales e importaciones de fertilizantes y ese es un nicho importante que se está trabajando. “Tal vez el volumen mayor lo tenemos en el trasbordo de mineral de hierro, ya hace tres años que venimos haciendo esta operación con varios millones de toneladas por año de trasbordo que baja desde Brasil por la hidrovía, se descarga en TPR y se exporta principalmente al norte de Europa. El resto es un sinnúmero de actividades de menor volumen pero muy variadas”, precisa.
Y pone relieve que “está saliendo por TPR una carga relevante de siderúrgicos vinculada la firma Gerdau ubicada en Pérez. El puerto natural para esa industria somos nosotros, pero la carga no estaba acá sino en San Nicolás por, insisto, problemas propios del puerto. Toda esta estabilidad y previsibilidad que está ofreciendo TPR hace que las cargas naturales de este puerto estén volviendo. Estamos muy conformes con estas señales, sabiendo que falta muchísimo para seguir desarrollando e invirtiendo en el puerto para generar condiciones”.


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