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25-10-2016 / David Cantero, titular de Médicos Sin Fronteras

“Europa tiene la responsabilidad legal y moral de atender a los refugiados”

Empezó su trabajo en MSF en 1996, como Responsable Financiero-Administrativo en las misiones de Kenia, Georgia y Palestina y luego asumió como Coordinador Financiero de la Célula Operacional a cargo de África Subsahariana (Angola, Kenia, República Centroafricana, Tanzania y Zimbawe) en la sede de MSF España. Imposible abarcar en tan pocas líneas toda la actividad de este español a quien le duele la miseria humana y que aceptó dialogar de todo con Mirador Provincial. 

Alejandra Rey
redaccion@miradorprovincial.com

A los 44 años David Cantero tiene el mundo en sus manos.
Y esas manos no le alcanzan.
Nunca.
Porque el universo que este hombre nacido en Burgos, economista y máster en Ayuda Humanitaria sostiene entre los dedos es la peor cara de la humanidad: la de la desolación.
Cantero es el director de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Argentina, a cuyos voluntarios podemos ver en Rosario y en la capital provincial tratando de que la gente más sensible done dinero para sostener a la organización donde se la necesite.
Y no es poco. Porque MSF se mantiene y solventa las misiones en países y regiones donde la guerra y las hambrunas se encarnizan con los más débiles, a través de donaciones: no quieren regalos de laboratorios ni de empresas transnacionales que luego les pongan el gorro con el logo a algún sufriente, saquen la foto y la suban a la red.
No. Nunca. Jamás David Cantero lo va a permitir porque sabe del sufrimiento. Empezó su trabajo en MSF en 1996, como Responsable Financiero-Administrativo en las misiones de Kenia, Georgia y Palestina y luego asumió como Coordinador Financiero de la Célula Operacional a cargo de África Subsahariana (Angola, Kenia, República Centroafricana, Tanzania y Zimbawe) en la sede de MSF España.
Imposible abarcar en tan pocas líneas toda la actividad de este español a quien le duele la miseria humana y que aceptó dialogar de todo con Mirador Provincial.
—En varios lugares del mundo hay zonas de desastres humanitarios en mayor y menor escala. Y sé que no en todos los sitios, como Siria, MSF pueden trabajar. ¿Podría enumerar cuáles son estas zonas y cómo trabajan ustedes en forma indirecta?
—El mayor reto de las organizaciones humanitarias hoy en día es justamente ese, acceder a las poblaciones que más necesidades tienen. Este acceso recíproco de las poblaciones a la ayuda y de las organizaciones a las personas necesitadas está siendo cada vez más difícil. Médicos Sin Fronteras se retiró de Somalia en 2013 después de haber trabajado allí durante 22 años, porque no se daban las condiciones mínimas de seguridad para nuestros profesionales. El caso de Siria es muy emblemático, porque desde el principio del conflicto no hemos conseguido trabajar en las zonas controladas por el gobierno. Pudimos hacerlo en otras áreas durante unos años, pero actualmente es imposible hacerlo con personal internacional in situ. Sí lo hacemos con nuestro personal nacional sirio, en seis estructuras médicas en el norte del país y apoyamos de manera indirecta hasta un total de 150 hospitales y centros de salud en todo el país. Esto significa entre otras cosas que les proveemos de insumos y material médico, de asistencia técnica, a veces pagamos los salarios o cualquier otro apoyo que necesiten y podamos darles de manera remota.
—Imagino que usted ha estado recorriendo alguna de esas zonas. ¿Podría contar alguna experiencia personal que le haya impactado y por qué?
—Yo no he trabajado en Siria. Sí estuve en los Territorios Ocupados Palestinos y, más allá de las anécdotas, es difícil digerir cuando uno es testigo directo de las vejaciones y el sufrimiento que sufre una población y sobre todo en algunos conflictos tan enquistados como ése durante más de 50 años, sabiendo que hay generaciones enteras que no han conocido la paz. Y hay que empezar a pensar que en Siria ocurrirá lo mismo si no somos capaces de parar el conflicto y las atrocidades que se están produciendo.
—¿Cómo lidia la organización con la medicación que necesitan para asistir a enfermos en situación de vulnerabilidad, teniendo en cuenta que los laboratorios son mezquinos y poco equitativos a la hora de repartir?
—Médicos Sin Frontera intenta siempre utilizar medicamentos genéricos de la mejor calidad y que son mucho más accesibles. No recibimos donaciones de ninguna empresa de la industria farmacéutica, precisamente para salvaguardar nuestra independencia y evitar ese gran conflicto de intereses.

El factor político
—¿Por qué ciertos países, como algunos de Medio Oriente, los consideran un factor político inquietante y qué hacen a nivel diplomático para lograr poder asistir de todas formas?
—La organización, además de su acción médica directa, denuncia en muchos casos situaciones graves de las que es testigo directo. Dada nuestra reputación internacional, esto nos convierte en un actor a veces muy incómodo o incluso no bienvenido. Como organización humanitaria, Médicos intenta al máximo siempre hablar con todas las partes en conflicto para lograr acceso a los más necesitados.
—¿Qué experiencia tiene MSF con ISIS? Me refiero concretamente a lo que ven cuando algún puñado de gente puede alcanzar la zona donde ustedes están presentes.
—MSF trabajó durante un periodo en zonas controladas por este grupo, pero tras el secuestro de cinco de nuestros colegas en Siria no hemos sido capaces de conseguir de nuevo las mínimas garantías de que esto no vuelva a ocurrir, por lo cual, y con una gran frustración, puedo decir que en estos momentos no somos capaces de trabajar en esas zonas.
—¿Dejó de ser África el continente más vulnerable a partir de la crisis de los refugiados?
—El grueso de nuestras operaciones sigue concentrándose en el continente africano, pero es cierto que nuestros proyectos en Oriente Medio hoy en día se llevan una cada vez más grande proporción de nuestros recursos.

La responsabilidad europea
—¿Cómo es para un funcionario como usted ver morir a la gente a las puertas de Europa?
—Lo que está ocurriendo hoy en Europa es una auténtica vergüenza como ya ha puesto de relieve una parte de su ciudadanía. Europa tiene, además de los medios, la responsabilidad legal y moral de atender a estos refugiados que han huido de zonas en conflicto para salvar sus vidas. MSF ha presionado a todos los países e instancias europeas para que den un giro a sus políticas, pero no solo no nos han escuchado sino que han firmado un acuerdo vergonzoso con Turquía, condicionando la ayuda a los refugiados a intereses políticos. Esto nos ha llevado a tomar una decisión sin precedentes que supone el rechazo de todos los fondos provenientes tanto de la Unión Europea como de sus Estados miembros.
—Las últimas noticias dan cuenta de la presencia de MSF rescatando personas que huyen por mar y naufragan. ¿Puede contar hechos puntuales y cómo fueron los rescates?
—MSF tuvo que echarse al mar a salvar personas que se estaban ahogando en las puertas de Europa ante la indiferencia de Unión Europea. Literalmente, estamos sacando a personas del agua, mujeres y niños, evitando así que se ahoguen. Hace unos días llevamos a cabo la mayor operación de salvamente hasta la fecha, asistiendo al rescate de 3.000 personas en un solo día.

Gente especial
—¿Hay algún tipo de apoyo psicológico para el personal que trabaja en zonas de conflicto? ¿Hay algún tema redundante entre ellos?
—Sí, la organización cuenta con equipos de apoyo psicológico para antes, durante y después del trabajo en los proyectos.
—¿Puede relatar cómo tiene que ser el perfil de alguien que ingrese en la organización?
—Tiene que tener al menos dos años de experiencia en su profesión, hablar idiomas, inglés y se valora altamente el francés dependiendo del perfil. Buscamos personas comprometidas, con mucha capacidad de adaptación a situaciones difíciles a entornos multiculturales y con mucha tolerancia a la frustración.
—¿Cuáles son las acciones más urgentes que hay que cubrir para paliar y para prevenir otras catástrofes humanitarias?
—MSF es una organización humanitaria, es decir, trabaja sobre las consecuencias de estas catástrofes humanitarias. En lo que sí que se ha avanzado mucho ha sido en la preparación para catástrofes naturales por parte de muchos países. Sin embargo, cuando se dan conflictos, cada vez hay menos organizaciones con capacidad para reaccionar rápida e independientemente.
-¿Ha mermado la situación devastadora en algunos campos de refugiados desde que ustedes tienen presencia?
-Nuestro impacto en los campos de refugiados es muy rápido y crucial pues esa población empieza a tener acceso a la salud incluida por ejemplo la vacunación tan importante en estas crisis, acceso a agua potable, comida, etc, así como una supervisión de la situación sanitaria que nos permite actuar en la fase inicial de brotes muy mortíferos como por ejemplo el cólera.

La capacidad de indignarse
—¿Cree que el Papa cumple un rol positivo en estos conflictos?
—Creo que el Papa, como líder mundial, puede tener un rol importante.
—¿Se puede creer en Dios luego de haber visto lo que usted vio?
—MSF es una organización aconfesional compuesta por personas de todos los credos. Esta es una pregunta muy personal. Yo creo que lo que sobre todo no hay que perder es la capacidad de indignarse ante lo que vemos. En ese caso nos habríamos convertido en “funcionarios” de la ayuda humanitaria.
“La organización, además de su acción médica directa, denuncia en muchos casos situaciones graves de las que es testigo directo. Dada nuestra reputación internacional, esto nos convierte en un actor a veces muy incómodo o incluso no bienvenido”.
David Cantero
Director de Médicos Sin Fronteras / Argentina


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