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19-12-2016 / Miguel Lifschitz

“Mi objetivo es reformar la Constitución y la reelección no será un problema”

En su balance de fin de año -el primero de su gestión-, el gobernador concedió una entrevista exclusiva a Mirador Provincial. La reforma de la Constitución, incluyendo el punto siempre álgido de la reelección, y la relación dentro del Frente gobernante fueron algunos de los temas tratados. 


Néstor Fenoglio
nfenoglio@miradorprovincial.com

El gobernador de la provincia -está distendido, predispuesto para una charla que se extendió por más de cuarenta minutos- siente que desde la gestión se termina bien el año, que el segundo semestre fue mejor que el primero y que, metáfora vial incluida, “se pudo meter el auto en la ruta y hacerlo andar”. El balance es positivo, afirmó, y confía en que 2017 va a ser un año de licitaciones, obras e inauguraciones: al menos el Cemafe -una estructura significativa que se erige en el centro de la capital provincial- y los hospitales de Ceres y Venado Tuerto. Dice que no se incrementó la planta de personal, pero admite que en el futuro los grandes hospitales que se construyen deberán tener su correlato en el presupuesto de personal del área de Salud.
Asegura que no está entre sus prioridades la reelección y que no piensa en ella sino en la gestión, pero igual no se autoexcluye: “si hay una Constitución nueva, regirá para todos”, dice. Y pone a la reforma de la Constitución, si lograr impulsarla y modificarla, como uno de los logros más significativos que puede dejar como gobernante. Arrancamos por ahí, por la reforma de la Constitución.

—La visión pequeña de la reforma de la Constitución se centra en reelección sí o no. Es evidente que la magnitud de los temas a incorporar hacen que la reforma se plantee como necesaria. Pero los macristas dicen que tu única intención es la reelección...
—Yo creo que la reforma no sólo es una necesidad porque hay cuestiones que hay que modernizar, incorporar, actualizar en nuestra Constitución. Lo dijo el propio ministro de la Corte que nos visitó el otro día, el Dr Rosatti, que estamos casi al borde de la inconstitucionalidad con nuestra Constitución provincial. En varios puntos estamos detrás de la Constitución del ‘94. Por lo cual la necesidad está fuera de debate.
Pero también creo que también tenemos la oportunidad. Lo charlaba el otro día con un dirigente del peronismo. Quizás si no sucede en esta etapa, deberemos esperar muchos años para otra oportunidad real de avanzar. Hoy tenemos un gobernador que está impulsando la reforma. No hay hegemonías en la provincia, hay Cámaras repartidas, una Cámara de uno, otra de otro. No hay nadie que pueda imponer a otro determinado tipo de condiciones.
Hasta es un buen momento desde el punto de vista electoral porque salvo la elección parcial del año próximo, no hay elecciones que perturben el proceso. Todos se han manifestado favorablemente, algunos con más entusiasmo, otros con menos. Pero nadie ha dicho “no, nosotros estamos en contra” como ocurrió en otros años. Hay un buen escenario. En la sociedad civil, sorprendentemente, no se piensa que esto es una cuestión de trenza, de debate exclusivamente político, Hay en cambio una buena respuesta. Lo palpamos en todas las actividades que hemos organizado, con universidades, con organizaciones intermedias, instituciones de la sociedad civil.
Nuestra idea es realmente trabajarlo mucho socialmente al tema. Así que soy muy optimista y creo que lo vamos a lograr. El año que viene vamos a seguir instalando el debate con los partidos políticos más allá de las elecciones y creo que hacia fin de año, una vez que terminen los procesos electorales podemos seguramente avanzar por lo menos con la ley de necesidad de la reforma. No tengo plazos, nadie me corre con esto.
—Y el tema de la reelecciones... y de las chicanas que lo acompañan...
—...el tema de las reelecciones y de las chicanas que lo acompañan (sonríe), creo que la duración de los mandatos va a ser un tema de debate. Para todos los cargos ejecutivos. Porque hay una tendencia a pensar que todos los cargos tengan término: los legisladores, los presidentes comunales, concejales, que puedan tener dos, tres períodos, pero con algún límite. Y lo mismo para el gobernador. Si hubiera consenso y se avanza con eso, los partidos primero y los constituyentes después deberán definir si el gobernador actual puede hacer uso de las atribuciones de esa Constitución o pueden establecer que no, que no le corresponde... No es un tema que me preocupe.
—Bueno, pero aun no siendo un tema que te preocupe, desde tu propio partido se dice que el gobernador debe cumplir la Constitución que juró, no la nueva...
—Sí. Hay opiniones diversas. No es un tema que a mí me preocupe. Si eso fuera un obstáculo... Yo no quiero ser un obstáculo. Mi objetivo es lograr la reforma de la Constitución. Ese argumento no tiene sentido para mí. Si hay una nueva Constitución todos juraremos la nueva Constitución también. Pero en eso me parece que hay que dejar ese tema al costado y avanzar con el resto. Si hay consenso en lo otro, eso no va a ser un obstáculo.
—Bueno, está bien. Pero, y esto sólo se puede tratar en una charla de fin de año, de balance, distendida, también hay quienes dicen: Lifschitz se bancó esperar su turno, ahora gobierna, dispondrá de dinero, obras, inauguraciones, pero no dispondrá de una reelección...
—Hay que darle tiempo al tiempo. El trabajo mío es la gestión. Mi mayor logro sinceramente sería reformar la Constitución, porque ello se produce cada cincuenta o sesenta años. Calculá que la otra la impulsó Silvestre Begnis. Si yo pudiera entrar en la historia como el gobernador que reformó la Constitución como hizo Silvestre Begnis.... Ya con eso... (risas) me voy satisfecho.
—También te ha tocado dentro del Frente ser mediador, una especie de fuelle entre el espíritu rebelde histórico de Santa Fe frente a la Nación, articular con la Nación. Pero también mediar dentro del frente: Corral o parte del radicalismo en Cambiemos, Bonfatti y tu propio partido en otra línea...
—Sí claro. En la política las tensiones son inevitables. y más en una coalición política de ocho partidos. También ha habido tensiones antes, en los gobiernos anteriores. Valoro en primer lugar que el Frente Progresista está sólido y está sano. Nosotros tenemos un equipo de gobierno que es el más frentista de todos. Yo tengo seis ministros del radicalismo y funcionamos como equipo y eso que son de distintos sectores del radicalismo. Es más, algunos de mis mejores ministros son del radicalismo.
Y por otro lado, tenemos una excelente relación con los bloques legislativos, con los intendentes, con los senadores, en Santa Fe con José (Corral), que es quien más cerca está del gobierno nacional. Es parte de ser respetuosos de nuestras diferencias. Pero conformamos un equipo de trabajo. Que asumimos un compromiso con la ciudadanía...
Creo en las coaliciones políticas. Tengo también la sensación de que es posible pensar una coalición al estilo santafesino también en la nación. Quizás no se dio antes, quizás haya que esperar más, pero pienso que eso va a ser posible. y la experiencia nuestra es valiosa en ese punto y me siento conforme.
—Voy a insistir... Desde el punto de vista de la gestión sí, puede ser que se lleven bien, pero desde el punto de vista partidario y electoral, hay diferencias y se irán marcando más. ¿Ello no va a afectar la gobernabilidad, el gabinete, las relaciones? Se vio ahora en Ganancias, pero se vio también con otros temas. Y las elecciones de 2017 serán una divisoria de aguas...
—Obviamente que si se convirtiera en una situación permanente de confrontación, si hubiera reincidencia, ello terminaría causando interferencias. Uno trata de evitar que eso pase, aligerar las posiciones. En el tema Ganancias vimos distintas posiciones, yo mismo tuve una posición diferente. Más allá de lo ideológico o lo partidario, muchas veces incide el punto de vista desde dónde estamos plantados. Bonfatti preside un partido opositor a nivel nacional y tiene una mirada, yo como gobernador tengo otra mirada y no hay problemas.
Además creo que estamos en una transición política donde todos los partidos nos estamos reacomodando: el peronismo, el kirchnerismo, Cambiemos como partido de gobierno a nivel nacional y nosotros reacomodándonos también en un nuevo escenario...
—¿Hay oposición en Santa Fe?
—Hay, sí. Pero hemos podido establecer un vínculo constructivo con la oposición, que en la provincia es el peronismo, con el cual hemos tenido un buen diálogo en ambas Cámaras. Con el Pro, un partido que en Santa Fe es si quiere minoritario en cuanto a expresiones políticas, en general también hemos tenido buena relación. Ayuda no tener una oposición encarnizada.

No menos que el presidente
—Macri calificó con un ocho su gestión en este primer año. ¿Vos?
—(Risas) No me voy a poner nota, no me puedo poner menos que el presidente y quedaría demasiado agrandado si me pongo más. Pero hago un balance bien positivo en la provincia en general. Y también de nuestra tarea, de nuestra gestión.
Recién comenzamos, probablemente el año próximo se vean con más nitidez los resultados, las obras, muchos proyectos que nos fueron quedando y que esperamos poner en marcha el año próximo.
“Hemos logrado un consenso político y social que nos va a permitir tener un muy buen 2017. Y espero que los procesos electorales que tenemos en el medio no alteren ese buen clima y ese trabajo en la provincia”.


 


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