Lunes 11.12.2017 | 13:47 hs (Sta Fe)


01-08-2017 / Una oportunidad en medio de la adversidad

Escuelas de trabajo: historias de tres jóvenes que ya consiguieron empleo

En poco más de un año, 74 santafesinos ya están efectivos en diferentes empresas de la capital provincial. Mirador Provincial dialogó con algunos de ellos. Todos recomiendan a sus pares que aprovechen esta oportunidad.

Tomás Rico
redacción@miradorprovincial.com

El programa Escuelas de Trabajo que funciona en la ciudad de Santa Fe desde el año pasado, ya dio sus frutos y 74 jóvenes de entre 18 y 24 años consiguieron un empleo en las 24 empresas que trabajan en coordinación con la municipalidad en esta propuesta. “Recomendamos a los empresarios diferentes perfiles de los jóvenes que se forman en nuestros talleres”, explicó a este medio, Cecilia Battistutti, la directora del programa y agregó: “Tenemos varios jóvenes haciendo prácticas laborales en distintas empresas”. Mirador Provincial dialogó con algunos de ellos, quienes coincidieron en recomendar esta experiencia de capacitación a los jóvenes que están buscando una oportunidad de progresar.
La preparación se realiza en cinco sedes ubicadas en diferentes sectores de la capital santafesina (Barranquitas, Alto Verde, Coronel Dorrego, Facundo Zuviría y San Lorenzo), en las que participan de entre 1.000 y 1.200 chicos.
Además de las herramientas de intermediación laboral en el sector privado, que ayuda a trabajar sobre todo en los hábitos, el programa tiene conexión con cooperativas de trabajo y asociaciones civiles. “Hacemos un entrenamiento con la asociación civil Fundación Hábitat y Desarrollo, para que aprendan el oficio de la carpintería. Al mismo tiempo los jóvenes comienzan a tener una habitualidad de levantarse temprano, aprenden a trabajar en equipo y a respetar las órdenes de un jefe”, precisó Battistutti. En otras cooperativas, que tienen vínculo con el municipio, los estudiantes aprenden, entre otras labores, a hacer cordón cuneta, pavimento articulado y a realizar trabajos de poda.
También, hay grupos -siempre de 12- que trabajan en la vecinal San José, allí junto a un tutor y un profesor hacen tapicería durante seis meses, un rubro que tiene gran demanda en muchos barrios. Asimismo, el programa realiza cursos de peluquería y entrega certificados una vez finalizados, al mismo tiempo los chicos cobran un pequeño incentivo, que les permite comprarse materiales para continuar con el perfeccionamiento.
Sensaciones y objetivos
Las escuelas de trabajo funcionan como mediador entre el joven y el empleador, Battistutti explicó que “al momento de buscar trabajo, algunos chicos son discriminados por el lugar de procedencia, es un prejuicio que hay que romper”. En la misma línea comprende que “hay mucho por corregir desde el sector privado, pero la sociedad civil en su conjunto tiene que mirar a estos pibes de otra manera. Si no cambiamos la percepción de las cosas, se condena a un montón de chicos sólo por haber tenido una vida dura”.
Por esto, la confianza que depositó el empresariado es valorada por la directora: “Para nosotros es un orgullo, porque conocemos el proceso. Por ahí atendemos chicos con muchos problemas, ya sea violencia familiar, delincuencia, relación con las drogas y que sean contratados es algo muy gratificante”.
Más allá de fortalecer la relación entre el futuro empleado y el empleador, el programa está en constante búsqueda de generar nuevas oportunidades.
“Uno de los desafíos es mejorar la empleabilidad en nuestros jóvenes”, afirmó Battistutti. Por otro lado, el municipio apuesta a reconocer a los que más se esfuerzan, por ello surgió la iniciativa para que puedan tramitar el carnet de conducir. El año pasado fueron otorgadas diez licencias y en lo que resta del 2017 la idea es que otros diez puedan conseguirlo. “Es un premio para ellos, nosotros nos hacemos cargo de todo el gasto que implica. Es una forma de valorar todo lo que hacen para progresar”, finalizó la directora.

Otras oportunidades

Al margen del programa, existe una oficina de empleo dirigida a la población desocupada que supera los 24 años, gente con discapacidad, mujeres víctimas de violencia, trata o prostitución, a las que el Ministerio de Trabajo les habilita el seguro de capacitación y empleo. Al respecto, Cecilia Battistutti explicó que “funciona en el polideportivo La Tablada. No se trabaja de manera tan integral como en las escuelas de trabajo, sino con una misión más de empleabilidad, para dar una respuesta más de índole laboral”, indicó. Mientras que en la oficina central (calle Las Heras 2.751), también pueden realizarse consultas.

Cursos

Se encuentra abierta la inscripción para realizar el curso “Costos y gestión de productos”, destinado a emprendedores de todas las edades, con el objetivo de incorporar herramientas que permitan mejorar la calidad global de sus productos.
Las clases comienzan el 1 de agosto y se dictarán los días martes de 14 a 16, en el Centro de Emprendedores. Para inscripciones y consultas dirigirse a Pedro Vittori 4.250, llamar al 457-1880 o por correo a emprendedores@santafeciudad.gov.ar.

Se capacitaron y lo lograron

Tres de los 74 jóvenes que se establecieron en un espacio laboral a partir de las escuelas de trabajo contaron sus historias a Mirador Provincial.

Carlos Belizan tiene 21 años y trabaja en el sector de mantenimiento de las máquinas de Estambul desde febrero de este año, empresa en la que quedó efectivo tras seis meses de pasantía. Luego del secundario, el joven comenzó a trabajar en una gomería familiar: “No era lo que yo quería, porque trabajaba de lunes a lunes y no tenía vacaciones”.
Al ingresar al programa realizó cursos de marketing y de capacitación integral al trabajo. Pero su pasión eran las herramientas, por eso -en principio- el que más coincidió con su perfil fue el taller de mecánica de motos. “Siempre me gustó arreglar máquinas y cuando me ofrecieron las prácticas en Estambul no lo dudé y puse todo mi empeño para que me tomen, las horas extras me ayudaron”.
Todo este esfuerzo se incrementó porque Carlos estaba camino a ser padre -hoy su bebé tiene cinco meses-. “Necesitaba mucho un trabajo fijo y por suerte pude quedar efectivo. Siempre seguí para adelante y hoy más que nunca por mi familia”. En tanto, aconsejó a los jóvenes que no encuentran un rumbo: “A mis amigos les digo que no se conformen sólo con las changas, porque hoy tal vez tenés mucho trabajo pero a la otra semana no hay nada”, y agregó que “hay que remarla como en todo, pero a la larga llega la recompensa”.

Brenda Bogado, vive en Barrio Alfonso y a sus 24 años pudo encontrar su lugar en el Kiosco de empanadas y pizzas, luego de realizar el curso de introducción al trabajo. “Estaba haciendo un curso de pastelería en la Fundación Conin, me ofrecieron la oportunidad de formar parte de Escuela de Trabajo y no lo dudé”, comentó Brenda. La respuesta fue inmediata, en sólo tres meses finalizó el taller y le surgió la posibilidad de ingresar a la empresa en la que se desempeña actualmente. “Después de hacer una entrevista junto a los coordinadores, me dieron la oportunidad de trabajar” y explicó que “empecé a hacer las prácticas laborales y a los dos meses me pusieron efectiva”.
Tras finalizar el secundario, Brenda buscó continuar con el oficio de la gastronomía que tanto le apasiona. “Estoy muy cómoda en el ambiente de trabajo, los dueños me tratan bien y me ayudaron a adaptarme rápido”.
La recomendación por su parte es que se acerquen a alguna sede para empezar con el programa: “Se los recomiendo a aquellos jóvenes que no estudian ni trabajan, ya que es una buena manera de conseguir un empleo. Varias de mis compañeras que hicieron el curso conmigo ya tienen su empleo”.

Leonardo Rodríguez (24) trabaja en la empresa Plastilist y cumple funciones en la producción de la pasta para fabricar guantes de limpieza. El joven de barrio Sargento Cabral se acercó al programa tras la insistencia de un familiar, quien le decía que no desaprovechara la posibilidad. Al poco tiempo de anotarse en la propuesta de la municipalidad pudo realizar las pasantías en la empresa y tras seis meses de estar a prueba en diferentes sectores de la fábrica efectivizó su puesto a comienzos de julio. “En un primer momento tenía dudas sobre el programa, pero al poco tiempo cambié mi opinión y noté la seriedad con la que trabajaban”, explicó Leonardo. “A los que están indecisos, no pierdan el tiempo porque es una oportunidad única, a mí me cambió la vida para bien”.




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