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11-09-2017 / La visión política de la salud desde el municipio de Rosario

“Salud pública no es un conjunto de hospitales, es un sistema en red”

Para el doctor Leonardo Caruana, secretario de Salud Pública en Rosario desde 2013, no es casualidad que los parámetros sanitarios de la ciudad sean destacados a nivel nacional. Una extensa charla con Mirador Provincial.


Susana Rueda
redaccion@miradorprovincial.com


Desde el gobierno de Binner hasta ahora la porción de presupuesto destinada a salud ha crecido hasta llegar a casi el 27%,y esto -dice el Dr. Leonardo Caruana-, es una decisión política que ha generado impactos como el descenso de la mortalidad materna e infantil y del nivel de cesáreas en maternidades públicas.
“Hay una diferencia entre la construcción de grandes hospitales o efectores aislados y pensar un sistema de salud. Acá en la década de los ’90 en pleno auge de políticas de privatización, y desjerarquización del rol del Estado, se decide una construcción de una red pública con base principal en el territorio. Por eso, cuando se ha premiado por organismos internacionales al municipio, se apunta a la presencia de centros de salud en un radio de 15 cuadras donde viven los vecinos que necesitan la cobertura de la salud pública. Son centros ligados a una red de complejidad creciente: el Cemar y los grandes hospitales trabajando en la construcción de un sistema de salud. Esto hace que los indicadores sanitarios nos coloquen en forma diferenciada en el resto del país.
—Los hospitales públicos traccionan a pacientes del resto de la provincia o de otras provincias. ¿Cómo se maneja el municipio con esto?
—Venimos trabajando, y esto fue una decisión política también, en un cofinanciamiento con la provincia para sostener la alta complejidad. Cuando hablamos de una concepción de derecho a la salud no se pueden generar distintas intervenciones de alta complejidad en cualquier lugar. Hay un diseño que tiene que ver con el acceso y con la equidad que hace que tengamos centros especializados que pueden ser referentes de la ciudad y también del resto de la provincia. Y en algunos aspectos, como trasplante de médula ósea o cardiopatías congénitas, somos referentes a nivel nacional. Hay una decisión política cuando uno decide destinar el 30 por ciento del presupuesto a la salud pública. Cuando se decide esto y la producción pública de medicamentos se garantiza un sistema de salud accesible, sostenible en el tiempo. Hemos tenido vaivenes a lo largo de estos 30 años en donde Rosario pudo y sigue sosteniendo la entrega de anticonceptivos, la provisión de medicamentos y esto tiene que ver con la concepción de un sistema. Salud pública no es un conjunto de hospitales. Nosotros no mostramos instituciones faraónicas. Sí construimos
instituciones importantes para la resolución de problemas complejos, como es el Hospital de Emergencias Clemente Alvarez (Heca) o el Centro de Especialidades Médicas Ambulatorias (Cemar). Lo que nos ha diferenciado al resto del país es que podemos mostrar un sistema articulado, en red. Por supuesto con dificultades, con desafíos de seguir articulando y aceitando
todo este sistema que tiene 5 mil trabajadores con el subsector público provincial y con el subsector privado, pero tenemos un piso de trabajo en relación a un sistema en red que no está en ningún otro lugar del país.
—¿Cómo funciona la unidad de trasplantes de médula ósea en el Hospital de Niños Vilela?
—Estamos trabajando con un equipo muy comprometido y aceitado en relación al diagnóstico, al abordaje y la capacitación, con convenios con hospitales de referencia en España. Hay seguimientos de cada una de las situaciones.
Hay niños trasplantados que vuelven a su domicilio donde las condiciones estructurales son insuficientes y se trabaja con otras áreas del Estado para lograr una recuperación en mejores condiciones. Y en cardiopatías congénitas trabajamos en el diagnóstico precoz a partir del acompañamiento prenatal. Más del 95 por ciento de las mujeres hoy están con un embarazo controlado. A partir de las 28 o 30 semanas hacemos una ecografía morfológica donde se diagnostican alteraciones cardiológicas, y se va a parir a un lugar que tenga las condiciones para ese soporte neonatal. Esto es un trabajo muy importante articulado con Provincia. La verdad es que la regionalización ha bajado la tasa de mortalidad materna en Rosario, distintiva a nivel país, y la mortalidad infantil. Estamos en una curva descendente en los últimos años. Y es porque la mortalidad infantil habla de las condiciones de vida, pero también de las condiciones del acceso a la salud. Lo determina el trabajo articulado de los gabinetes sociales. Nosotros creemos en una presencia continua, sostenida, integral y de excelencia clínica en cada uno de los barrios.
—Otro problema de impacto nacional es la cantidad de chicos que llegan a los efectores públicos o privados intoxicados con alcohol o drogas . ¿Cómo es la política de abordaje?
—La ley de salud mental encontró a la ciudad trabajando, pudiendo alojar en hospitales generales a chicos y adultos con problemas de consumo. Pero tuvimos que pensar en una institución diferente que pudiera abordar a ese joven o a esa familia que, teniendo el centro de salud cercano, no se animan a hablar de este consumo porque creen que en el centro de salud sólo
se pueden curar enfermedades orgánicas. Por eso creamos La Estación. Hoy acompañamos en este lugar a más de 700 chicos que a veces necesitan una internación en hospital para detoxificación, o que necesitan un acompañante terapéutico, o un abordaje para tratar el problema del consumo. Y tenemos acompañando además en nuestros centros de salud más de 7 mil chicos en estas problemáticas de consumo de drogas y alcohol que tienen un gran impacto en nuestros centros de atención.

Parto respetado y embarazo adolescente

—El Área de Atención Integral de la Mujer en el hospital Roque Sáenz Peña cambia el paradigma con el Parto Respetado.
—La verdad es que es un orgullo en la zona sur, por lo que significa el trabajo de todo ese equipo y la decisión de la intendenta de la ciudad de garantizar el respeto en ese momento íntimo, único, que tiene la familia, que tiene la mujer, que sigue siendo protagonista del parto y no actor secundario. Se han invertido más de 30 millones de pesos para la reformulación de toda la maternidad, el equipamiento quirúrgico y neonatal.
Y salimos de esta visión romántica de creer que el parto respetado tiene que ver con una elección natural y nada más es la intervención, el respeto a la decisión de cómo se quiere parir, pero asociado a resultados sanitarios. Hemos bajado el índice de cesáreas, el índice de episiotomías,
de anestesia peridural, y esto tiene que ver con un abordaje integral. Y muestra y pone en debate en todo el sistema de salud que el equipamiento médico, la industria, la tecnología y el medicamento tienen su rol y su jerarquía, pero no podemos ponerlos por encima del cuidado, del diálogo y del respeto a los derechos.
En este caso los datos son contundentes. En los primeros 100 partos, el índice de cesáreas bajó al 18 por ciento, mientras en los sanatorios es del 60 por ciento. Sólo en 12 casos se usó peridural. La hormona para estimular el parto bajo del 78 al 16 por ciento y la aplicación de suero bajó del 80 al 28 por ciento. Las episiotomías descendieron del 25 al 8 por ciento.
-¿Los índices de embarazo adolescente también han descendido en Rosario?
—Sí. Tiene que ver con una evaluación de por lo menos 5 años en que la tasa de fecundidad ha disminuido, sobre todo en el embarazo adolescente de chicas 15 a 19 años. Es muy importante que cada pareja, chicos y chicas adolescentes tengan contacto con un médico. El abordaje a los métodos anticonceptivos son un pilar fundamental y fuimos pioneros en el sostenimiento de esta oferta. Pero no es una dispensa de anticonceptivos. Es encontrar con esos jóvenes un vínculo para que puedan hablar de las modificaciones de su cuerpo, y de tener relaciones sexuales seguras. En el embarazo adolescente hay otras cuestiones que tienen que ver con los deseos, con los proyectos de vida, con estas cosas que sólo Salud no lo puede resolver. Por eso trabajamos con equidad educativa, trabajamos con mejorar las condiciones de vida, y esto hace que este indicador haya disminuido sensiblemente. También tenemos que trabajar en la problemática del embarazo en las niñas, de 10 a 14 años, que tiene un efecto muy importante en la salud de estas chicas. Ahí la problemática tiene que ver con el abuso y con la violencia, y también garantizamos el abordaje, incluso con la interrupción legal del embarazo en los casos que están contemplado por la ley.




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