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18-12-2017 / Juan Ramallo

“Ramallito”, el de la histórica contienda con Pedro Miranda

Quienes lo vieron en acción resaltan su desbordante vigor para la lucha franca, su prodigiosa vitalidad y permanente voluntad para ir al ataque. Tuvo notable desempeño como amateur y en el profesionalismo llegó a concretar una formidable pelea con el famoso “Pulqui”.


Sergio Ferrer
redaccion@miradorprovincial.com

Juan Ramallo fue el ídolo indiscutido del Boxing Club Refinería de Rosario y un peleador que generó simpatías desde sus inicios, a principios de los años cincuenta. En el amateurismo, siendo apenas un pibe, por su forma de pelear y de llevarse por delante a los rivales, lo compararon con un pequeño tanque de guerra en acción. Luego, ya como rentado, lo llamaron “La Maquinita”, por la enorme cantidad de golpes que lanzaba, su increíble prodigalidad, su agresividad sin límites y generosa entrega. Por eso, también decían que era un profesional con alma de amateur y que debía disciplinarse, dosificar sus energías y mejorar su defensa.

Al margen de todo ello, a él siempre le gustó que le digan “Juancito”. O bien “Ramallito”, porque así lo diferenciaban de su hermano mayor, el peso welter Tito Ramallo, otro digno representante del gimnasio Refinería. Aún hoy, al intentar recordarlos, hay quienes siguen confundiendo a los dos hermanos. Y aunque Tito produjo algunas actuaciones como para destacar, sin duda alguna fue Juan el gran valor de la familia y el prospecto en el que los expertos centraron sus miras.

“Ramallito” empezó a destacarse desde su etapa amateur, especialmente a partir de su juvenil consagración como Campeón Nacional Guantes de Oro del peso mosca, logro conseguido en el Luna Park de Buenos Aires. En dicha oportunidad, al máximo trofeo lo recibió de manos del mismísimo Juan Domingo Perón, cuya presencia en eventos como éstos era todo un símbolo de los tiempos que vivía el deporte argentino.

Para el elogio
Juan Ramallo fue contemporáneo con algunos de los mejores púgiles rosarinos de todas las épocas, como Alfredo Bunetta, Oscar Pita, José Balbi, Miguel Ángel Agüero, Alfredo Argüello, Santos Simili y Pedro “Pulqui” Miranda, entre tantos otros. Con Miranda, justamente, brindaron una de las peleas sobre la que mayor cantidad de elogios hemos leído y escuchado.

Ocurrió en el Estadio Norte de Rosario, el sábado 9 de julio de 1955. Una emotiva reseña de la misma puede apreciarse en el ejemplar Nº 143 de KO Mundial, publicado el 21de julio de ese año. Miranda pesó 55 kilogramos y Ramallo 55,100, ambos dentro del actual límite supergallo (en aquel entonces eran plumas).

El árbitro fue Andrés Turnaturi, un testigo de lujo para esta excelente demostración de habilidad y destreza pugilística. José Fanelli, por su parte, la catalogó como “una histórica confrontación”, a la que “el público no olvidará fácilmente, así porque sí”. Además, en concordancia con semejante observación expresó: “Con letras de oro se escribirá en el libro brillante de la historia del boxeo argentino, la gigantesca batalla que libraron Pedro Miranda y Juan Ramallo. Una formidable pelea, emocionante. Diez rounds inolvidables, que la multitud que desbordó la capacidad del Estadio Norte siguió de pie y con atento entusiasmo. Miranda y Ramallo dijeron, con la amplia elocuencia de los hechos, lo que son capaces de ofrecer sobre un cuadrilátero. Los diminutos profesionales estuvieron grandes”.

Para finalizar, el encargado de “Puños rosarinos” recordó que el campeón rosarino de los gallos ganó “a lo crack”, obteniendo un triunfo limpio, claro e incuestionable, porque mostró firmeza en su andar e inteligencia en su accionar. De “Ramallito”, para no ser injusto, señaló, entre otros aspectos, que “resignó su condición de invicto con todos los honores” y que “cayó como un verdadero guapo”.

Rival “en una pierna”
Además de su pleito con Pedro Miranda, otra de las peleas que más se recuerda de Juan Ramallo fue la que sostuvo el 5 de mayo de 1956, en el Estadio Norte, contra el cordobés Santiago “Sapito” López. En su mano a mano con el popular “Pulqui” Miranda, al bueno de “Ramallito” le había tocado quedar en la historia grande del boxeo rosarino, muy a pesar de su derrota.

En cambio, contra López, si bien el joven del Boxing Club Refinería terminó con los brazos en alto, la nota sobresaliente la dio su adversario, al pelear desde el segundo asalto “en una pierna”, como enfatiza el cronista de turno, a causa de un aparente desgarro.

El árbitro, Andrés Turnaturi, el mismo del match Ramallo-Miranda, proclamó vencedor al púgil local en la vuelta siete, poniéndole fin al calvario personal de López y a un combate que había resultado marcadamente desigual en todo su trayecto. A los 34 segundos del séptimo capítulo, con una vigorosa y certera izquierda al hígado, “Ramallito” derribó en forma espectacular y por toda la cuenta al guapo púgil de Río Cuarto.


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