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13-04-2018 / Una familia que pasó del hobby a los negocios

En Venado Tuerto ya se fabrica cerveza artesanal a gran escala

Lo que empezó como un pasatiempo hace ocho años, hoy cambió totalmente. De cocinar en una ollita para los amigos, pasaron a producir a grandes cantidades para los comercios especializados en el rubro. No sólo lo hacen en la ciudad sino también en la zona. Así es la historia de Göttin, la primera cerveza artesanal venadense.


Pablo Rodríguez
redaccion@miradorprovincial.com


Rubia, roja, negra, ipa, de miel o trigo. Esas son las variedades de una cerveza artesanal que un matrimonio de Venado Tuerto y sus tres hijos, comercializan en el sur santafesino. Empezaron con el proyecto hace ocho años como hobby y hoy producen en una escala que les permite comercializar el producto en la ciudad y la región.

Se trata de los Tasinato Argilla, conocidos en Venado por ser quienes están detrás de Göttin (marca registrada que significa diosa en alemán), una cerveza a la que definen como “no muy agresiva” en su gusto, ni muy fuerte, “sino que es lo contrario, algo que invita a tomar con placer”, cuenta Guillermo, el maestro cervecero de la familia.

Como en todo proyecto colectivo, para que funcione, las tareas se reparten: su mujer Mirian, se encarga de la parte contable y administrativa. Y los hijos, de la publicidad, difusión y manejo de redes sociales.

Si bien la bebida se consigue en botellones recargables de 1,9 litros, su mayor caudal de ventas es en barriles, de 20, 30 y 50 litros, que los comercios usan para ofrecer cerveza tirada. Hoy se puede conseguir en los bares, cervecerías y comercios específicos de la ciudad. Pero también se encuentra en varios puntos de la región.

El proceso, si todo sale bien, demanda unas diez horas de cocción. Para que el producto final pueda ser consumido, tienen que pasar no menos de 20 días. Cuentan con una olla de cocción de 300 litros, que si trabaja en doble turno el equivalente a 600 litros- tienen para comercializar el equivalente a 400 litros finales de cerveza diario. Y están introduciendo equipos nuevos que casi duplican esa cantidad.

De la ollita a los grandes recipientes
Mirian cuenta que su marido siempre “fue muy inquieto” y lo que empezó en la cocina de su casa como un pasatiempo, luego se convirtió en algo “impensado”. “Cuando le interesó empezar a fabricar, lo hacía al principio con una ollita y sacaba algunas botellas. Pero cuando nuestros hijos iban a algún evento, llevaban y se empezaba a comentar, de que estaba buena”, dice, recordando los inicios.

Ese asegura fue el “puntapié”: el boca a boca y el respaldo de familiares y amigos. Así arrancaron. Su esposo se motivó y aumentó la producción. Empezó a cocinar en recipientes más grandes. A llevar el producto a los bares y a notar que a la gente le gustaba. Entre todos, fueron aumentando la producción. Tuvieron que agrandar cada vez más. Pasaron a comprar barriles, fermentadores y la producción dejo de ser pequeña para pasar a una de mayor escala.

“Luego llegó la parte en que íbamos a eventos y ferias. Ampliamos nuestra red de contactos. Y nos empezamos a relacionar con otros emprendedores. A muchos les asombraba saber que en Venado se fabricaba cerveza artesanalmente”.

La industrial y la artesanal
Guillermo recuerda que sus primeras cocciones eran de 20 litros. Dice que así lo hacen las cervecerías de “pasatiempo” o de “fin de semana”. Y que su emprendimiento fue creciendo porque gustaba, por curiosidad o porque los amigos insistían con un lote para alguna celebración.

Por otra parte, afirma que la artesanal es muy distinta a la industrial. Y que siempre le dice a quien pregunta que las dos se llaman igual, pero son productos totalmente distintos. “Quien descubra la artesanal difícilmente vuelva a la otra. Una artesanal tiene más variedad y sabor. Es otra cosa. No se usan conservantes ni aditivos. Y el empleo de maquinarias es mínimo. Es una olla, fermentadores y nada más”, relata.

Tasinato está seguro de que su producto gusta y cae bien. “Si no fuese así, no se consumiría”, remarca. Y destaca: “Dimos con recetas. Justo en el momento que es un boom mundial, donde todas las que son hechas con el cariño que se merecen van a gustar. Las van a recibir bien”.

Estimular y regular la producción
El concejal Patricio Marenghini es precisamente uno de los ediles interesados en que se regule la producción de cerveza artesanal en Venado. Por eso, el próximo viernes 20 de abril va a convocar a productores para consensuar una normativa que controle e incentive la producción de esta bebida que está revolucionando el mercado.

Al respecto, dice que en la ciudad en el último tiempo, se produjo un verdadero boom de locales que comercializan cervezas artesanales y que la costumbre de beber cerveza está variando. “La mayoría de los venadenses opta por las producidas por fuera de las grandes marcas y fábricas. Aparecieron bares, pubs y almacenes especializados que se están consolidando. Esta es una gran oportunidad de impulsar un sector que necesita apoyo estatal”, explica.

Para Marenghini, “cada vez son más los microemprendimientos que se están instalando” y otros que están creciendo y se animan a consolidarse como una empresa productora de cerveza. Por eso está trabajando para generar desde el Concejo “un proyecto de ordenanza que fomente la producción local y la comercialización de esa producción”, asegurando que “los recursos queden en la ciudad, generando trabajo en los fabricantes y en los comercios”.

Plan

Marenghini quiere confeccionar un proyecto de ordenanza que estimule la producción y la comercialización, así como que contemple la necesidad de un consumo responsable. Actualmente la producción de cerveza artesanal está incluida en otros rubros generalizados de industrias alimenticias y por eso consideran que debe haber una legislación propia y específica.

Los dueños de distintos emprendimientos de cervezas artesanales, que actualmente trabajan en Venado Tuerto son cinco. Algunos lo hacen con un fin comercial y otros como aficionados o para autoconsumo. Finalmente, el joven concejal confirma que están estudiando la posibilidad de generar un evento o fiesta local para darles mayor visibilidad a los productores de cervezas artesanales. Puntualmente, la iniciativa sería en conjunto con la vecinal del barrio Güemes.




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