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02-07-2018 / El ritmo de los ladrillos

La construcción en Rosario crece fuerte y vira hacia nuevos sectores

Distintos guarismos marcan la consolidación del sector, que tuvo el mejor comienzo de año de la última década. La inversión inmobiliaria comienza a localizarse en zonas hasta hace poco inexploradas, como la avenida San Martín en la zona sur.


Juan Chiummiento
redaccion@miradorprovincial.com


Los permisos de edificación en Rosario volvieron a registrar un salto importante durante el primer trimestre del año en curso, un dato que ratifica la consolidación del crecimiento de la actividad de la construcción. Más allá de la suba general, el análisis pormenorizado de los números permite inferir una tendencia respecto a una mayor inversión en los barrios, puntualmente en la zona sur.

Entre enero y marzo de 2018 se otorgaron 726 trámites para ejecutar nuevas viviendas, ampliaciones, mejoras o refacciones, según el caso. Dicha cifra representa una suba del 60 por ciento respecto a igual período del año pasado (455). Estos datos, aportado por la Dirección General de Obras Particulares del Ejecutivo rosarino, consolidan el buen momento que atraviesa la construcción en la ciudad. En 2017, por caso, se dieron 2.545 permisos, lo que significó el mejor guarismo para el último lustro. A ello puede sumarse el informe del Centro de Información Económica (CIE) que ubicó a la construcción como el rubro que mayor incremento nominal tuvo en cuanto a su facturación durante el año pasado, con un alza del 73 por ciento (42 puntos porcentuales por arriba del promedio general).

El mejor comienzo de la década
Los 726 trámites que se otorgaron durante el primer trimestre del año representan la cifra más alta para la serie en los últimos 10 períodos. Para encontrar otra superior hay que buscar en 2007 (883), cuando el país atravesaba una realidad económica bien distinta, previo a la crisis del campo. A partir de ese momento, los números fueron a la baja (todos los años ese número estuvo por debajo de los 600, salvo en 2011 que marcó 608).

El incremento no sólo está en la cantidad de trámites otorgados, sino también en la superficie habilitada para construir. Durante el primer trimestre este número se ubicó en los 212.017 metros cuadrados, lo que representa un crecimiento interanual del 65 por ciento. Del total de superficie a construir, un 16% (33.620 metros cuadrados) corresponde a locales comerciales y un 84% (178.397 metros cuadrados) a viviendas. El alza interanual en este ítem es significativo porque marca un cambio en la tendencia (en el balance de 2017 los metros cuadrados habían sido menos que en 2016).

A propósito de estos números, el secretario de Planeamiento de la Municipalidad de Rosario, Pablo Ábalos, indicó que la localidad tiene más de 21 millones de metros cuadrados construidos sobre unos 11 millones de metros cuadrados de suelo, pero que con la normativa actual es posible construir 23.165.091 metros cuadrados más. “Con el código urbano la ciudad puede construir la mitad de lo que lleva edificado en su historia. El código urbano aún tiene un enorme potencial y tuvo un impacto positivo en la construcción”, dijo en diálogo con Mirador Provincial.

Las estimaciones surgieron de un estudio sobre las características del tejido construido y su potencialidad de renovación con nueva construcción. Se tomaron las construcciones según la tasa general de inmuebles (TGI) y se analizó parcela por parcela de las manzanas del área central con catalogación patrimonial que no pueden aumentar su edificabilidad por el grado de protección. Luego se identificaron los edificios en propiedad horizontal que por sus dimensiones tampoco tienen expectativas de renovación. Con lo anterior descartado, se aplicó la máxima posibilidad de edificación con las normas urbanísticas vigentes.

Desplazamiento

A propósito del código urbano mencionado por Ábalos, los cambios que se aplicaron en la normativa también modificaron el direccionamiento de las inversiones. Esto se está viendo en los informes trimestrales de la Dirección General de Obras Particulares, que marcan que -a contrapelo de lo que sucedía en otros tiempos- el distrito centro crece por debajo del promedio. Siempre hablando de permisos de edificación, durante el primer trimestre del año la suba para este sector fue del 12 por ciento (bastante por debajo del 60 por ciento general). Lo mismo puede decirse de las 3 series anteriores. En el otro extremo se encuentran los distritos que históricamente se encontraron más relegados de grandes desembolsos inmobiliarios, como pueden ser el sur, el sudoeste y el oeste. Es llamativo el caso del primero, que registró entre enero y marzo de 2018 un incremento interanual del 150 por ciento.

Distintos actores consultados por Mirador Provincial coincidieron en que la zona sur rosarina -y en particular la avenida San Martín- se está consolidando como un sector atractivo para nuevas construcciones, no ya de viviendas individuales sino también de edificaciones en altura. El principal argumento de ello se relaciona directamente con la concreción de obras de infraestructura que jerarquizaron el área. “San Martín se está consolidando mucho, está tomando mucha fuerza”, afirmó el presidente de la Asociación de Empresarios de la Vivienda (AEV) Leandro Rinaldi, quien dijo que los cambios normativos implicaron un corrimiento de las inversiones hacia corredores como la mencionada San Martín, 27 de Febrero, Ovidio Lagos, Francia y Avellaneda. “Se deja de construir en el tejido urbano central, o en las calles internas de los barrios, y se va hacia las principales avenidas”, evaluó.

En la misma sintonía se manifestó el titular de la Cámara de Empresas Inmobiliarias de Rosario (Cadeiros), José Ellena, quien expresó que los cambios en el reglamento de edificación generaron un encarecimiento de las tierras, lo que se sumó a una mayor preferencia de la población por vivir en zonas alejadas del microcentro. “La zona de Arroyito y Alberdi, y barrios como Echesortu y Azcuénaga están emergiendo como opciones válidas, donde se concretan la mayor cantidad de operaciones”, explicó.

Respecto del crecimiento del sector sur de la ciudad, Ellena valoró positivamente que las obras “levanten la zona y seduzcan a los privados para que desarrollen proyectos”, al tiempo que habló de un “círculo virtuoso, porque por un lado viene bien a la inversión privada, pero también genera un mejoramiento para todo lo que está alrededor, tanto en nuevos desarrollos como en cosas que ya están establecidas y tienden a mejorar”.

Con un ojo hacia el sur

Por su lado, el secretario de Gobierno del municipio rosarino, Gustavo Leone, destacó que las obras valoricen la zona y las enmarcó en un plan de mejoramiento integral para todo el distrito sur, más allá de la cuestión puntual de avenida San Martín.

“Cuando el Estado está presente e invierte en los barrios no solamente transforma la ciudad y los entornos, sino también abre nuevas posibilidades para que desde el sector privado se realicen inversiones que implican trabajo y mano de obra local”, reflexionó el funcionario y lo consideró “muy necesario en la definición de las políticas públicas de todos los gobiernos”. En cuanto a las mejoras en el distrito, aseguró que “el sur seguirá siendo una zona de nuevos proyectos y obras estratégicas, que mejoren y jerarquicen este populoso sector de la ciudad”.

Vale decir que en la última década se concretaron obras de vital importancia para el sur. Además de la remodelación integral de la avenida San Martín (que se hizo en varios tramos, cubriendo la totalidad de la traza) se pueden ubicar la refacción de los viejos galpones del ex Batallón de Comunicaciones 121, la construcción del Museo del Deporte y el Parque Héroes de Malvinas, entre otras.




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