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30-08-2018 / Salud mental. Acompañantes terapéuticos cuentan su experiencia

"Una compañía diferente"

 Se trata de un recurso humano cada vez más requerido en la actualidad. Mirador Entre Ríos dialogó con profesionales del área para conocer sobre esta profesión que crece.



Alejandra Erbettaredaccion-er@miradorprovincial.com

 

El Acompañamiento Terapéutico es un recurso psicoterapéutico utilizado en el campo de la salud mental para el abordaje clínico de padecimientos subjetivos, psicopatologías graves, cuadros clínicos como psicosis o autismos; trastornos por consumos de sustancias y/o adicciones, entre otros. Se realiza siempre a partir del trabajo en equipo con profesionales de diversas disciplinas para trabajar sobre las personas de un modo integral favoreciendo la reinserción social. Brinda la posibilidad de acompañar desde una cercanía que implica trabajar en el ámbito cotidiano, en el día a día, en los espacios en que las personas se desenvuelven, evitando así que sean derivadas a instituciones que alteren la rutina y corrompan los lazos de pertenencia de las personas a sus territorios, es en resumen lo que explica Yamil Busmail (M.P. 20322) a Mirador Entre Ríos.

 

“Hoy en día el modo de entender la salud ha cambiado. La enfermedad forma parte de los procesos de la vida, y los modos de atenderlas se complejiza, ya no desde la búsqueda de la sanación de un organismo lesionado, sino pensando a las personas como un todo, es decir, más allá de lo orgánico, se tienen en cuenta los procesos y contextos ambientales que las llevan a situaciones de crisis subjetivas, y en ese sentido los enfoques buscan anticiparse preventivamente para generar condiciones socioculturales de salud que impliquen lograr procesos de bienestar psíquico, físico y social”, destaca.

 

Descripción

 

“El abordaje del Acompañamiento Terapéutico consiste en tomar esas perspectivas antes descriptas y pensar sus intervenciones a partir de ello, porque cada persona es diferente y es así como se piensan los casos, en sus singularidades. Su rol no se ajusta a modos universales ni recetarios de acción, sino que busca ampliar la intervención a partir de las particularidades de cada persona. El AT acompaña en ese recorrido, desde una cercanía con el sujeto con el que se comparten momentos de su vida diaria que habilitan al padeciente a andar con su sufrimiento y sus dificultades a cuestas y hacer algo con ello”, expresa Busmail.

 

“El AT formado busca convertir la relación de dos en un vínculo diferente al que se establece con un médico o psicólogo pero sin dejar de ser un profesional que aborda una psicoterapia, y que escucha atentamente y es capaz de rastrear los intereses de las personas; se trabaja también con las familias. A partir de eso, se despliegan las condiciones para que las demás disciplinas aborden el tratamiento”, asegura Busmail.

 

Een las escuelas

 

“En Paraná está en auge convocarlo a las escuelas. Hay escuelas que no logran incluir a algunos alumnos y se busca al AT para ello. Se presume que hay niños que por sus cualidades no logran integrarse o adaptarse a las condiciones de aprendizajes, pero el problema no está en los niños, todos tenemos capacidades diferentes. El problema suele ser estructural, la escuela de hoy es una escuela idealizada. Estos casos sirven de ejemplo. Hay niños que presentan ciertas particularidades que no les permiten aprender en las condiciones en que aprenden los demás, y representan un problema para las escuelas. Se acude al AT buscando reforzar los aprendizajes escolares, pero el AT no es maestro ni pedagogo. Sin embargo, buscará lograr que el sujeto se vincule con otros desde la diferencia, rompiendo los estigmas que hacen que los demás no se abran a lo diferente. En ese sentido, el AT buscará aliviar el sufrimiento en esas escenas, a expensas de poner el cuerpo, dar lugar a la palabra, escuchar y estar junto a esa persona. De esa manera, aumentarán las posibilidades de que el sujeto se encuentre bien consigo mismo y con los otros, lo que hará que la posibilidad de aprender sea mayor a la vez que podrá compartir con otros el aprendizaje. En ese aspecto, los aportes del AT están abriendo nuevos modos de montar la escena educativa, ya que se trabaja en la diferencia. Se ha tornado costumbre incorporar al AT como condición para la integración escolar, aunque ésta deba ser un derecho”, subraya Yamil Busmail.

 

Proceso

 

“Al ser una disciplina nueva, por ejemplo, en las instituciones escolares es escaso el conocimiento de lo que hace un AT”, dicen Mara Zerik y Viviana Robledo, ambas con experiencia laboral como acompañantes. Incluso, cuentan, en muchas oportunidades, se lo toma como un docente integrador y se le demandan cuestiones pedagógicas, “cuando en realidad el trabajo del AT es una cuestión más terapéutica. Si bien se trabaja con objetivos puntuales delineados y orientados en una estrategia con el equipo tratante, la función del AT se va delineando en el proceso de cada acompañamiento, a la vez que se tienen en cuenta todas las demandas y pedidos que se den a nivel institucional, siempre respetando y dando lugar a la singularidad de cada niño”, aportan.

 

Tecnicatura

 

“Existe una formación académica que brinda la universidad pública (Tecnicatura Universitaria en Acompañamiento Terapéutico - Uader), creada recientemente y pionera en el país, que prepara profesionalmente a los AT. Se diferencia de cuidadores domiciliarios o asistentes psicomotrices. Esto es clave, ya que el AT no cuida ni asiste, tampoco vigila ni controla, sino que acompaña al desenlace de la autonomía de las personas para que estas se empoderen y desarrollen habilidades que les permitan construir su vida de manera independiente y fortalecida; trabajando sobre el vínculo y todo lo que allí acontece”. Por eso, “su perspectiva también es comunitaria e integradora. Estos temas, constituyen elementos de formación de la Tecnicatura, avalados por el Ministerio de Salud quien certifica las matrículas para el ejercicio profesional. Así, las obras sociales suelen cubrir estos tratamientos en la medida en que justifiquen su indicación por una junta interprofesional”, valora Busmail.

 

El Acompañamiento Terapéutico es un recurso psicoterapéutico utilizado en el campo de la salud mental.Foto:

 

 

Cuándo se necesitan

 

Mara Zerik sintetiza algunos de los casos donde se solicita la inclusión de un AT, que van a depender de la singularidad de los mismos, de acuerdo con lo que el profesional y/o el equipo tratante lo requiera, puede ser:

 

* En pacientes donde resulta difícil sostener la continuidad del tratamiento.

 

* Casos donde sea necesario trabajar la reinserción social, posibilitar lazos de socialización y revinculación, ya sea por una externación, casos de vulnerabilidad del paciente, etc.

 

* Para inmediatez de las situaciones crisis.

 

* En situaciones donde desborda el ámbito educacional.

 

* En casos donde se requiera trabajar la autonomía del paciente, dando lugar a una mejor calidad de vida.

 

El AT puede ser solicitado por un médico neurólogo, un psiquiatra, un psicólogo y, en caso de que exista, el equipo interdisciplinario tratante del paciente.

 

El ámbito laboral va a depender de cada caso, de cada persona y del tipo de tratamiento que esté siguiendo el paciente. Por lo tanto, el AT puede incluirse en escuelas, trabajar en la casa de la persona, en instituciones recreativas, entre otros lugares, siempre acompañando y siendo sostén en su cotidianeidad.

 

– ¿Cuáles son los límites del AT para vincularse con la persona acompañada?

 

– Al compartir mucho tiempo con las personas, estar en su casa, participar en su cotidianeidad estas tienden a confundirse. Es por este motivo que se trabaja con un encuadre, acordando días, horarios para realizar los encuentros y actividades a realizar.

 

Se va marcando una distancia adecuada, explicando que no somos amigos, ni compañeros, ni niñeros, ni enfermeros, sino que somos parte de un equipo de trabajo con objetivos y metas a cumplir.

 

– ¿Cómo se trabaja junto a la familia de la persona acompañada?

 

– El trabajo con la familia también requiere de un encuadre, explicando nuestro rol y función y poniendo ciertos límites. Al ser partícipes de sus vidas, de su cotidianeidad, de observar las relaciones familiares, permite que en algunas oportunidades se puedan hacer ciertas intervenciones y poder trabajar, no solo con el paciente, sino también con su entorno, dando lugar a que se puedan generar nuevas maneras de vincularse.

 

– ¿Qué papel tiene el AT dentro de un equipo interdisciplinario?

 

– El AT dentro del equipo tiene un papel importante porque es un informante clínico, es el que puede dar cuenta sobre la cotidianeidad del paciente, la manera en que se desempeña en los diferentes lugares, ante ciertas situaciones, en su mismo hogar y la manera de relacionarse que tiene con los demás.

 

– ¿Cuántos años hace que trabajas y cuáles son los problemas que se te presentan?

 

– Hace ocho años y medio que soy AT. Se presentan varios problemas, creo que el más grave es que muchas de las obras sociales pagan el valor/ hora mucho menor a lo que establece la Asociación de AT como el mínimo ético. Además, y creo que esto también es muy grave, es que tenemos demoras en los pagos, en algunas obras sociales llega a ser de seis meses.

 

Campo de Intervención

 

– ¿En qué casos considerás importante incluir a un AT?, consultó Mirador Entre Ríos a Milton Chajud, licenciado en Psicología (M.P.1.337)

 

– Hoy en día el campo de intervención del acompañante terapéutico se ha ampliado considerablemente. Hay que tener en cuenta que, en sus inicios, el surgimiento de este actor estaba asociado a la clínica psiquiátrica (en sus puntos de “quiebre”), pero con el correr del tiempo, con las demandas que fueron dándose, el conocimiento del recurso, como así también la formación específica del mismo, ha dado como resultado esta ampliación. Por ejemplo el trabajo en escuelas, con situaciones que están atravesadas por la justicia, etc. También tenemos que tener en cuenta que la Ley Nacional de Salud Mental Nº 26.657 genera un marco regulatorio, legal, no sólo para esta práctica, sino para todas aquellas que pueden intervenir en una persona con padecimiento mental.

 

Considerando esto, la inclusión de este recurso en un caso siempre tendrá que ver con la situación particular, con el caso por caso. No se puede establecer una “regla”, que funcione al modo de una planilla para completar ciertos requisitos que determinarían la incorporación del acompañamiento terapéutico. Además, la decisión de esta incorporación, idealmente, debería ser tomada por un equipo interdisciplinario.

 

Generalizando, se puede pensar que esta inclusión se decidirá cuando los dispositivos clásicos o tradicionales son “insuficientes”.

 

Se puede señalar que hay ciertos momentos particulares de las personas con padecimientos mentales que pueden requerir del AT. Esta incorporación entonces podrá darse cuando el tratamiento se encuentra “trabado”, o para generar las condiciones para que ese trabajo se ponga en marcha.

 

Hay que tener en cuenta que el terreno específico de trabajo del AT es en lo cotidiano, por eso hablamos de una “clínica de lo cotidiano”, y ese será el punto fuerte sobre el que va a trabajar este profesional.

 

– ¿Hay plazo de duración?

 

– En general no se puede estipular de antemano una duración. Esto también tiene que ver con el caso por caso, y será el equipo interdisciplinario el que irá evaluando estos plazos (por supuesto no sin considerar lo que el acompañado plantee al respecto). En algunos casos quizá se pueda tener una duración estimada –que por supuesto podrá ir variando– y que tendrá que ver por ejemplo cuando la tarea del AT sea acompañar a la persona en un pasaje de una institución a otra. Hay que tener presente que no hay que extender innecesariamente la presencia del AT, puesto que esto daría como resultado un efecto negativo, e incluso podría imposibilitar volver a contar con este recurso en un momento necesario, por haberlo “agotado”.

 

– ¿Cuáles son los límites para vincularse con la persona acompañada?

 

– Este es siempre un punto difícil. Esos límites siempre tienen que estar claros, sobre todo para el profesional, que es quien no tendría que confundirlos. Para esto es fundamental, no sólo el trabajo en equipo, la supervisión del caso, sino también la formación de este profesional, de allí la importancia de la formación académica. Hay que considerar que la distancia desde donde interviene el AT, nuevamente, siempre es caso por caso, hay algo de lo artesanal puesto en juego allí, pero no sin esta formación académica mencionada anteriormente. Es algo que se va regulando cada vez, en cada situación. Esa distancia “óptima” es tal que no tiene que ser tan distante, lo cual impediría cualquier tipo de trabajo, ni tan cercana, que podría llevar a confundir esos límites.

 

Experiencia

 

Yamil Busmail contó a Mirador Entre Ríos una de sus experiencias en una escuela.

 

“Un joven de 16 años padecía hostigamientos por parte de sus compañeros (bullying), y habían desencadenado episodios reactivos de violencia. El abordaje interdisciplinario permitió rastrear condiciones familiares y sociales que afectaban su subjetividad, atravesando este joven, además, situaciones de crisis vitales propias de la adolescencia que lo mantenían aislado y deprimido. El trabajo del acompañamiento permitió abrir una puerta en ese vacío, y de la soledad y angustia se pasó al andar de a dos, salir, caminar, pasear, hacer, primero en la escuela y luego fuera de ella, en su territorio, en su barrio. La escucha y la contención son estrategias muy importantes en el AT. A su vez, su padecer subjetivo era abordado en el espacio terapéutico del psicólogo, mientras que trabajadores sociales acompañaban buscando sostener a la familia que presentaba condiciones de vulnerabilidad y también con la escuela. De ese modo se trabajaba en pos de andamiar lo vital, lograr los derechos elementales y garantizar el acceso a la salud integral. Rastreando sus intereses, se acompañó a que el joven inicie cursos de computación. Se lo mantuvo animado y contenido. A partir de ello fue encarando sus propias dificultades y cambiando los modos de afrontar la vida. Logró terminar la escuela secundaria, hacer amistades, y hoy en día trabaja arreglando computadoras. El trabajo del AT es una gran apuesta en esos momentos de crisis en que pareciera que nada es posible. Implica también trabajar por los derechos humanos y civiles. El AT, es un recurso alternativo en modos de abordar la salud”.



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