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12-09-2018 / Cuando los nuestros eran gavilanes

Luis Acosta, el pesado que hizo guantes con Muhammad Ali

Hubo una época en la que los mejores pugilistas santafesinos, la mayoría pupilos de Amílcar Brusa, recibían la visita de peleadores extranjeros que venían de “punto”, para ponerlos a prueba. Este es el caso del peso completo que llegó a entrenarse en Estados Unidos con el mítico e inigualable Cassius Clay.


Sergio Ferrer
redaccion@miradorprovincial.com


No hace mucho recordamos uno de los dichos más conocidos de don Amílcar Brusa, quien lo usaba cada vez que quería referirse a un púgil que había resultado ganador contra todos los análisis previos, que auguraban su condición de víctima propiciatoria. Alguien que había ido de “punto”, pero terminaba siendo “banca”, para sorpresa de propios y extraños. El maestro, para esos casos, tenía la siguiente sentencia: “Pensaban que era paloma, les salió gavilán”. Y cada vez que uno de los suyos ganaba así, superando sorpresivamente al favorito de turno, convertía esa frase en un postulado irrefutable.

Durante un tiempo realmente significativo, que podríamos situar entre mediados de los años ’60 y principios de los ’80 -cuando Brusa emprendió su recordado exilio deportivo-, los pupilos del veterano entrenador fueron verdaderos gavilanes, que cimentaban en la localía y frente al público santafesino sus carreras profesionales. Por lo general lo hacían enfrentando a esforzados y ajetreados probadores del ámbito nacional, o a extranjeros elegidos “a medida”, ya que eran seleccionados con minucioso recelo y esmero por el propio Amílcar, quien buscaba aprovechar al máximo el apogeo de las facultades boxísticas de sus discípulos.

Podríamos nombrar a muchos de esos “soldados”, a los que el “Grandote” les fue armando paciente y laboriosamente la campaña, empezando por el mismísimo Carlos Monzón, mientras que en forma paralela los iba promoviendo en Buenos Aires. Marcial Franco, Hugo Bidyerán, Rufino Cabrera, Daniel González, Ceferino Morales, Juan Antonio Merlo, Jacinto Fernández y Carlos Herrera, están entre los más conocidos. También podríamos nombrar a Oscar Florentín y Aldo Zurawski, surgidos después, o al pesado entrerriano Luis Acosta, quien había alcanzado una proyección internacional interesante al momento en el que Amílcar decide instalarse en Venezuela para seguir trabajando en el exterior.

Un Monzón “extra large”
Acosta, que en sus inicios como profesional estuvo radicado en Miami Beach (Estados Unidos), llegó a ser sparring partner del legendario Muhammad Ali. Esta circunstancia sirvió para posicionarlo en el ambiente pugilístico norteamericano y le generó una muy buena publicidad, tal como ocurría con quienes lograban participar del entorno del gran deportista negro, que se llamó Cassius Marcellus Clay hasta que se convirtió al islamismo. Por lo demás, diremos que Luis era un muchacho muy fuerte, que sobre el ring adoptaba una postura y estilo parecidos a los de Monzón. Sólo basta con mirar una fotografía suya, para observar en su estampa similitudes con “Escopeta”, con la lógica salvedad de que Acosta era un peso completo de casi 100 kilos.

Para ponerlo en otras palabras: si Ceferino Morales fue el boxeador que dejó para la historia del boxeo santafesino la imagen de un Monzón en miniatura (“un monzoncito” como supo definirlo el doctor Nicolás Rondón), Acosta fue el que supo brindar el porte de un Carlos tamaño XL. Y será Brusa, por cierto, el encargado de moldear a este Monzón “extra large”, que intentaba pelear como el famoso sanjavierino, parándose con la izquierda en punta y la derecha “guardada” para el remate, repetidos bloqueos y pasos laterales.

Así, por ejemplo, pudo desarrollar un brillante paso por el campo amateur, que logró coronar con la medalla de oro en el Campeonato Latinoamericano de Boxeo de 1979, realizado en el Luna Park. En dicho torneo, que tuvo gran calidad pugilística, descollaron, entre otros, los mexicanos Daniel Zaragoza y Gilberto Román, así como el argentino Hugo Ariel Hernández (“Pajarito”) y el brasileño Francisco de Jesús. Conforme con esa actuación, Amílcar consideró que Acosta estaba capacitado y maduro como para dar el salto al profesionalismo.

Comienzo impecable

Luis Acosta debutó como profesional el 27 de noviembre de 1979. Fue en el Convention Center de Miami Beach, donde superó por decisión a Jimmy Jones (GP 6). Tras ese triunfo, consiguió otras nueve victorias en suelo norteamericano, combatiendo en Miami Beach, Tampa, Greenville y Anaheim. Sus rivales fueron Johnny Jackson (GKO 1), Ron Harry (GKOT 1), John L. Johnson (GKO 2), nuevamente Jimmy Jones (GP 6), Terry Lee Wallace (GKO 2), Clinton Cochrane (GP 6), Claman Parker (GDESC 5), Abdul Muhammad (GKO 6) y Al Byrd (GKOT 4).

Tenía un excelente registro de 10-0 (6 KO) cuando pudo hacer su primera presentación rentada en Argentina, el 31 de octubre de 1980, contra el grandulón costarricense Gilbert Acuña. Un hecho, este último, sobre el que daremos debida cuenta en una próxima entrega.




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