El servicio como elección

Una joven de Villa del Rosario se unió a una congregación religiosa

Las vocaciones religiosas se encuentran actualmente atravesando momentos de crisis. Pero cuando el llamado está, hay quienes deciden escucharlo. Es el caso de Ana Ceroleni, una joven de Villa del Rosario que este fin de semana se ordenó en la Congregación de las Pobres Bonaerenses de San José.


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Ana Ceroleni tiene 25 años de edad, pero con un intenso y fructífero camino de discernimiento vocacional. Hizo su profesión religiosa en la comunidad de Hermanas Pobres Bonaerenses de San José, el pasado sábado 16 de marzo, en la casa de formación ubicada en Buenos Aires.

Oriunda de la localidad entrerriana de Villa del Rosario, es la cuarta de cinco hermanos de la familia que formaron Elbio Ceroleni y Lucía Toller. Tempranamente, a los 16 años, inició su proceso de discernimiento acompañada por un sacerdote que fue su director espiritual. Pronto el llamado al seguimiento en la vida consagrada empezó a tomar consistencia, y “Anita” respondió con prontitud.

Las etapas del aspirantado, postulantado y noviciado –esta última de dos años–, fueron madurando y confirmando el sí definitivo. En compañía de sus familiares, amigos y hermanas de la comunidad que oficiaron de testigos, Ana solicitó el pasado viernes 15 de marzo la toma de hábitos; es decir, hizo formalmente el pedido de lucir el hábito que visten las hermanas de la congregación.

Y fue, promediando la mañana del sábado 16 y en la misa presidida por el padre Cristian Arévalo –sacerdote de la diócesis de Concordia– donde Ana hizo efectiva su profesión religiosa, asumiendo el voto de pobreza, castidad y obediencia. De esta manera, la hermana Ana ha consumado su entrega generosa a Dios, y, desde su amor filial, ofrece su vida al servicio amoroso de los hermanos más necesitados.


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